sábado, 6 de septiembre de 2014

También yo

El amor platónico no es una solución. Es un fracaso que duele como un nudo en los pulmones. Quiero apagar las brasas de la esperanza. Y sin embargo tengo miedo de perder la oportunidad de encontrar algo de realidad en todo esto. Nunca debería haber querido enamorarme. Es como una losa de acero frío, un abismo en el centro del optimismo. La ilusión se vuelve amarga ante la falta de respuestas, porque lo que imagino no se hace verdad. Y eso que muchos de esos sueños son flojitos. Susurros estrellados en las noches vacías. Y el miedo irreversible de que nunca será verdad porque soy una ínfima existencia en el mundo que se esfuerza por latir y a duras penas lo consigue.
Ahora, el amor me ahoga. Cientos de cadáveres de mariposas se pudren en mi estómago. Quise ser fuerte, pensar que podría con ello. Me agobia sentirme. Me agobia querer, pero a la vez no querer querer y querer que quiera.
Nunca debería haber querido enamorarme de ti.

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