jueves, 22 de mayo de 2014

La base de la vida


Como dos cromátidas hermanas unidas por el mismo centrómero. Llenas mis conversaciones, de análisis de circunstancias, frases dirigidas o silencios de tres semanas. Pienso qué piensas, sin querer pensar. Y sueño con el corazón escondido, por si la realidad despierta. Me conformo con un minuto en tu día aunque tú pases horas en el mío. A veces me encuentro con tu mirada y me duele el corazón, como si se esforzara por latir. Otras siento que imaginé que compartimos aquellos momentos que incendiaron mi vida.
Me dueles, como me duelen las esperanzas que yo misma he dejado encendidas. Toda la noche. Todas las noches.

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